Como en los casos anteriores - en los que descubrimos
la curiosa relación de la mitología de ciertos Dioses con los planetas
y temperamentos - también podemos ver el no menos curioso hecho de
que los planetas más cercanos a la Tierra (Venus, Mercurio, Luna,
Marte) estén relacionados a temperamentos con características un tanto
mundanas o "densas", mientras que los hijos de los factores
cósmicos más alejados -como Saturno, Urano, Neptuno, Plutón y Galaxia-
posean cierto aire general metafísico.
En esta clasificación, Júpiter, ubicado en el límite
de ambos grupos, parece asimismo oscilar eternamente, originando un
temperamento que es mundano y trascendente a la vez.
Y es curioso también que precisamente el factor cósmico
más alejado y misterioso, el Centro de la Galaxia, sea el que esté
relacionado con el temperamento que está apareciendo en los estudios
como el más fascinante.
Veamos sus principales características en lo social:
el galáctico aparenta poseer poca energía pero tiene muchísima; puede
no tener ninguna gracia física pero un raro magnetismo hace que las
personas se sientan muy a gusto en su cercanía (tornándolo muy seductor);
su sola presencia en un grupo ocasiona un desvío de las conversaciones
desde lo trivial a lo profundo, a pesar de que el galáctico en cuestión
sólo aporte chistes.
Irradia a su alrededor una atmósfera de alegre misterio,
muy distinto del otro tipo de misterio, el tenebroso.
Para el galáctico, Misterio es una palabra sagrada
que evoca en él sentimientos de futuras bienaventuranzas, de maravillas,
de descubrimientos jubilosos, y tales cosas constituyen el eje interior
de su vida.
Es un optimista profundo que no se desanimará jamás,
y que, si bien suele sufrir como un condenado, siente que el dolor
siempre es transitorio, mientras que la esencia de la Creación es
un sentimiento de alegría intraducible. Esto es exactamente lo
opuesto de lo que sienten los venusianos, grandes pesimistas.
Sabemos algo más de este temperamento cósmico: es
absolutamente inconstante, mucho más que todos los demás temperamentos
juntos.
Es el opuesto exacto de los especialistas: siente
que profundizar demasiado en un solo camino conduce inevitablemente
a la alienación. Para él sólo sirve la vista panorámica, y en todo
caso, desde allí se puede ir a un tema específico, pero sin perder
jamás de vista lo total.
Para él, la palabra"fluir" es sinónimo de
"vivir", y la clave de todo; así, entonces, tenemos a un
personaje esencialmente místico, muy bondadoso y sensible, pero que
se deja arrastrar amablemente sin ningún freno por todos los vientos
de la Vida. Confía ciegamente en algo que lo protege, y aunque
muy a menudo todos le digan que su vida es un desastre, él sentirá
que todo está perfecto; más aún, siente que nunca podría haber sido
de otro modo, y que todo lo que le pasa es lo mejor que le podría
pasar.
Cuando un galáctico se encuentra en un lugar arrasado
por una catástrofe, no lo mirará como si fuera un gran cementerio,
sino como un sitio donde la vida se renovará a sí misma.
En lo afectivo, el galáctico siente que todas las
cosas son transitorias, mudables y en eterna recreación, por lo que
rara vez se establece en una relación durante demasiado tiempo (aunque
esto ocurra muchísimas veces a su pesar). Muy pocas veces veremos
al galáctico comprometerse afectivamente por segura decisión propia,
ni siquiera tomando decisiones responsables al respecto. Por esto,
son frecuentemente acusados de fóbicos a
la pareja.
Poseedores de un raro magnetismo, ductilidad y simpatía,
los galácticos suelen ser frecuentemente seducidos por los demás,
y ellos suelen resistirse poco a eso: como resultado, tenemos aquí
a uno de los temperamentos campeones de la infidelidad, junto a
jupiterianos y neptunianos.
Pero el galáctico hace todas las cosas sin ninguna
maldad, absolutamente seguro de que lo que está haciendo no es más
que seguir el rumbo milagroso con el que lo ha bendecido el
río de la Vida.