Bueno, llegamos a algo serio. ¡Pero serio de verdad!
¿Podemos imaginar a alguien cuyos estados interiores
predominantes son: melancolía, miedo, agresividad comprimida,
soledad y apatía?
Una pesadilla, se diría.Y es así.
El venusiano es fácilmente detectable: siente una
atávica atracción por los límites del infierno y halla belleza en
lo dramático y trágico.
Algunos venusianos prestan a todo lo que le
rodea un aire panteónico, de triste tango y de oscuras premoniciones...
otros añaden a esto una dosis de explosiva violencia. Poco que ver
con la imagen tradicional de Venus - Afrodita, diosa del amor y la
belleza femenina, aunque también existen las versiones del mafioso
elegante y del ladrón de guante blanco, de buenos modales y delicados
gustos artísticos, que seducen a través de sus encantos personales.
Las cárceles están llenas de venusianos; esto es sólo uno de los reflejos
de este temperamento que ve en la transgresión y/o el aislamiento
afectivo un modo de vida ineludible.
El venusiano siente muy profundamente la soledad y
la incomprensión; todos tenemos un sentimiento parecido, lo que sucede
es que para ellos eso dirige y determina cada uno de los actos de
su vida.
Tienen una altísima consciencia del lado oscuro del
ser humano; consideran a lo infernal como algo extrañamente familiar,
temible y atractivo. Adoran la página de policiales y la historia
de las guerras, mafiosos, etc.
Los músicos de rock, punks, barrabravas, skinheads,
los habitantes del bajo mundo y otras ovejas negras son predominantemente
venusianos y plutonianos, y constituyen una expresión a nivel mundial
de este temperamento. Hay otras expresiones venusianas más aceptadas
culturalmente, como el gaucho, el compadrito, el cowboy
y el mariachi. En las mujeres, Venus aparece como la femme fatale,
como por ejemplo, Mata Hari, y muy probablemente, Cleopatra. Venus
es la sensualidad y el poder, y también la sensualidad del
poder.
Sin embargo, Venus no goza con estas cosas como el común de
los mortales. Su felicidad es el instinto desplegado a fondo. La fuerza
del sexo, el instinto de conservación, de lucha, de dominio,
son sus reductos de felicidad.
Podemos definir rápidamente al venusiano diciendo
que es aquel que todo lo ve gris, no entiende por qué los demás no
lo entienden y no ve otra salida a esta situación más que a través
de las situaciones límites. Pero lo más frecuente es que
se reprima. Por lo tanto, se aísla interiormente.
Un detalle fundamental de su carácter es que prácticamente
carecen del sentido de culpa; es más, por más obvio que sea
el hecho de que él es el culpable de algo, sentirá que, en realidad,
ha obrado mal por culpa de los demás.
Arrepentimiento es una palabra escasa en la boca de
estos individuos.
La vida de un auténtico venusiano está marcada por
los sucesos traumáticos, violentos o ambas cosas a la vez, y lo determina
secretamente.
Existe una clase de venusianos
que se preocupan de aparecer ante los demás como... afables, gentiles,
graciosos, benévolos, atentos, ambiguos, aduladores, educados y seductores... podemos
sospechar aquí al arquetipo de los mafiosos! Si uno desea aprender
más sobre este temperamento debería ver una buena película
de mafiosos italianos, particularmente, "El Padrino".
Los venusianos hallan mucho placer - incluso estético
- en lo denso, transgresor, oscuro y marginal, y son poseedores de
un exquisito sentido de pesado humor negro que, de todas maneras,
no les sirve de mucho: su aura de sombras sin esperanzas es todopoderosa...
y es lo que los hacen tan magnéticos ante los demás.