Los hijos del planeta de los anillos suelen ser muy
delgados y desgarbados en la infancia y juventud, con una cabeza bastante
desarrollada en proporción al cuerpo.
En la escuela, los sabihondos y “tragalibros” muy
frecuentemente son de este temperamento. Tímidos e introvertidos,
se pasan la niñez en medio de la incomprensión de los demás, refugiándose
dentro de sí mismos, vistas la intolerancia y la brutalidad del mundo
exterior, sintiendo que ellos viven en un Universo mucho más trascendente.
Estos sentimientos y comportamientos son idénticos a los de
los uranianos, de los que hablaremos más adelante.
Ambos temperamentos son filosóficos e investigadores
natos, y no soportan la chatura y la mediocridad de la que hace gala
la enorme mayoría del género humano.
Pero la importante diferencia con el uraniano consiste
en que el saturniano, al investigar cualquier cosa, pone en juego
una lógica más activa y es más apegado a lo puramente científico que
a lo intuitivo, tan caro a los primeros. Entonces los saturnianos
tienden hacia la ciencia establecida, mientras que los uranianos tienden
a la franca transgresión dentro de las universidades.
El saturniano posee un corazón honesto, generoso
y desinteresado, y un sentido básico de cortesía, respeto y orden
social que es casi siempre malinterpretado: es tomado por cobarde
cuando en realidad es una persona que daría su vida por algo que él
considerara verdaderamente precioso. El saturniano no suele compartir
los valores sociales generalmente aceptados, tales como el “honor
personal”, patriotismo, etc., (cosas que él considera poco importantes)
y jamás lo veremos envuelto en un conflicto de proporciones a causa
de estas nimiedades. Carece de un auténtico espíritu guerrero; son
esencialmente pacifistas.
Los saturnianos tienen gran interés por la naturaleza,
aunque no desde un punto de vista sentimental; esto queda palmariamente
demostrado porque son perfectamente capaces de realizar una vivisección
o una explosión atómica donde se requiera, algo aparentemente en conflicto
con la sensibilidad demostrada por ellos en etapas más tempranas de
su vida. En efecto, estas personas pueden llegar a ser más duros que
los duros de TV, con el tiempo.
La característica sobresaliente de los saturnianos
es su poder armonizador sobre los demás. A pesar de no ser
una persona de las consideradas alegres, el saturniano suele ser recurrido
por los otros en caso de dificultades, por su gran capacidad de escuchar
con una calmada atención, y por su visión pragmática. El temperamento
saturniano ha probado ser muy abundante entre los médicos y las personas
con profesiones relacionadas con el cuidado de los demás, cosa muy
coherente con lo anterior.
Afectivo en la intimidad, establece relaciones que
tienden a la rutina exterior y a la riqueza interior.
Existe un tipo de saturniano extremo, tan retraído
que ya no posee curiosidad por lo que lo rodea y que casi no interacciona
con el mundo exterior. Esta clase de lobos esteparios suelen rondar
solitariamente durante toda su vida, dejando entre todos los que le
conocieron la sensación de no haberlo tratado nunca.
Algunos lugares perfectos para un saturniano son:
un laboratorio de investigación, un seminario de filosofía o un lugar
de estudio que da a un jardín.