LAS AGUAS
Camino del Dragón por las
Aguas
El Dragón en las Aguas de las Penumbras
Este es el segundo de los
"hexagramas puros", aquellos que tienen la misma cualidad en el Cielo,
la Tierra y el Caminante.
En el Camino nunca
volveremos a ver al Dragón tan dueño y señor de todo: su magia está por
todas partes, inundándolo todo, fluidificándolo todo.
Son tiempos en que los
milagros son cotidianos, pero también el dolor lo
es.
Se ven dioses verdaderos al
lado de los espejismos, se pisa un suelo de diamantes pero también la
ciénaga.
"Todo es posible", parece
cantarnos el Dragón, impulsándonos a seguirlo.
"La verdad es la mentira,
la mentira es la verdad", sigue cantando, ¿quién podrá
detenerlo?
No hay consejos que valgan,
no hay acción correcta o incorrecta, porque todas las leyes han cesado y
aún la Tierra se refleja en el Cielo - y el Cielo en la
Tierra.
Sin embargo, respecto a
seguir o renunciar a la Magia, no hay ambigüedad posible: para que la
Magia sea uno debe estar por completo con ella, o los milagros no
sucederán en absoluto.
No hay oro sin dolor, pero
¿a quien le importa?
En tiempos del Dragón, lo
imposible ha sido desterrado del Universo.
Claves: Estos son los tiempos en que el oasis y el espejismo se hallan fundidos en una sola imagen; nadie sabe dónde está la verdad, dónde está la mentira. La Magia puede ser el dolor, el dolor puede ser la Magia. Nunca como en este caso se debe estar más atento.